Neurocirugía Endovascular

Neurocirugía Endovascular

La NCEV se basa en el cateterismo cerebral o espinal. Para esto, se realiza una pequeña punción a nivel de la ingle y se ingresa a la arteria femoral y desde allí se introducen los catéteres hasta el arco aórtico para cateterizar selectivamente cada una de las arterias que llevan la sangre hacia el cráneo y cerebro: las arterias carótidas y vertebrales. Cuando el procedimiento es a nivel espinal, se explora la arteria aorta para hallar y analizar las arterias intercostales que llevan la irrigación a la médula espinal.

Cuando se trata de una cirugía endovascular, se introduce un catéter (desde la ingle) hasta el nivel del cuello y por dentro de éste se ascienden microguías y microcatéteres (muy finos) para llegar hasta las arterias y/o venas intracraneales e intracerebrales, para realizar el procedimiento correspondiente.

Las principales y más frecuentes intervenciones son por:

  • Embolización de aneurismas cerebrales. Un aneurisma cerebral es una dilatación (como un pequeño globo) en la pared de una arteria, esta dilatación se rompe y provoca salida de sangre hacia el espacio subaracnoideo (hemorragia subaracnoidea), una de las entidades neuroquirúrgicas más complejas.
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  • Ruptura de aneurisma cerebral. Para el tratamiento endovascular de aneurismas cerebrales se realiza la punción en la ingle y se asciende un catéter hasta el cuello, por dentro de ese catéter se ascienden microguías y microcatéteres hasta las arterias intracerebrales y se llega hasta dentro del aneurisma. Una vez allí, se introducen espiras de platino (coils) hasta ocluir completamente el aneurisma, evitando que ingrese sangre al mismo. Esta técnica es posible cuando la forma del aneurisma le da continencia a los coils, sin riesgo de que estos salgan y tapen arterias normales.
  • Cuando la forma del aneurisma no contiene los coils dentro, se debe realizar una técnica de reconstrucción endovascular, utilizando primero un stent cerebral y luego los coils.
  • Embolización de malformaciones arteriovenosas y fístulas. Las malformaciones arteriovenosas y las fístulas son comunicaciones anormales entre arterias y venas. Estas comunicaciones pueden ser directas (fístula) o pueden tener un “nido malformativo” (como un ovillo de lana) interpuesto.
  • Para embolizarlas, se debe ubicar un microcatéter en el lugar de la comunicación anormal e inyectar sustancias embolizantes líquidas, éstas fraguan y ocluyen dichas comunicaciones.
  • Angioplastia. Las arterias pueden encontrarse estenosadas (semiobstruídas), disminuyendo así la sangre que llega al tejido cerebral. Esto puede deberse a ateroesclerosis o a espasmo provocado por un sangrado. Para resolver este problema, se asciende un balón hasta la zona afectada y una vez ubicado se lo insufla para dilatar la arteria y que ésta retome su calibre habitual, a veces es necesario implantar un stent.
  • Trombectomía. Cuando una arteria se obstruye completamente, deja de pasar sangre por ella y existe una zona de tejido cerebral que va camino al infarto, esto se conoce comúnmente como embolia. Cuando esto sucede, el paciente debe recibir atención médica especializada lo antes posible, a mayor tiempo transcurrido, peor pronóstico. Si el paciente llega a un centro especializado hasta las 4 horas de comenzado el problema, se realiza tratamiento con medicamentos que “disuelven” los coágulos y “destapan” las arterias afectadas (trombolisis). Si un paciente llega después de ese periodo de tiempo o no se puede realizar la trombolisis, existe la opción endovascular. Para esto, se debe ascender un microcatéter hasta el lugar de la obstrucción y, por dentro de éste, se asciende un dispositivo especial que “atrapa” los coágulos para extraerlos y retorne la circulación de sangre por la arteria afectada.
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  • Embolización de tumores. Cuando un tumor recibe un importante flujo de sangre, se lo emboliza para disminuir el riesgo de sangrado intraoperatorio y darles más seguridad al paciente y al cirujano. Para ello se inyectan partículas especiales dentro del tumor, mismas que tapan sus arterias y venas. Además se pueden ocluir las arterias principales que le llevan la sangre.

Ventajas de las cirugías endovasculares

Es muy importante el confort del paciente, que posee un menor trauma pos quirúrgico y sin cicatrices. Además, al tratarse de procedimientos mínimamente invasivos, la recuperación es más corta, con menos días de internación en Terapia Intensiva y de internación total, se requiere menos rehabilitación y la incorporación laboral es más rápida. Prácticamente no existe el riesgo de infecciones y las complicaciones son menores que en cirugías convencionales. Además, se ha demostrado que existen menos secuelas neurocognitivas. En los casos de embolizaciones de malformaciones o de tumores, previas a una cirugía abierta, la ventaja es que disminuye el riesgo de sangrado y disminuye la necesidad de transfusiones, facilitando la cirugía y dando mayor seguridad al paciente y su familia, y al equipo médico.

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